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Economia Informal

ECONOMIA INFORMAL

La economía informal o “negra” se debe terminar.  Es la más grande injusticia con la cual convivimos. Nadie lo menciona, se ha naturalizado como defensa ante la voracidad fiscal, pero el sistema impositivo debe cambiar para que podamos vivir en paz y con justicia.

 



Operar en negro significa NO PAGAR LAS EXPENSAS de la nación.  No pagar impuestos es como si la mitad de los vecinos de una torre de departamentos no paga las expensas, mientras el resto soporta el total de los gastos.  Ahora bien, si las expensas son excesivas o muy excesivas, y encima el administrador se roba buena parte de ellas, la rebelión es entendible.

La informalidad no solo existe porque hay gente que no quiere pagar los estrafalarios impuestos que “hemos sabido conseguir”, sino también por la enorme cantidad de reglamentaciones que convierten cualquier actividad en una carrera de obstáculos que muy pocos pueden superar.

Además, quienes diseñan los sistemas en ARCA (antes AFIP) parecen trabajar para una minoría letrada que pueda comprender sus intrincados vericuetos.  Como la mayoría no cuenta con esos talentos, se ve obligada a contratar costosos profesionales con quienes se les complica interactuar porque no entienden “de qué se trata”.  Por lo tanto, patean el tablero, y trabajan libres y en negro.  Así de simple.  Imaginemos a un carpintero, un herrero, un plomero y tantas otras actividades dignas y necesarias, teniendo que comprender y manejar el infierno digital de ARCA.  Imposible.  El carpintero dice: “Dame la plata y llevate la silla”.

En los EE. UU. se trabaja legalmente casi como aquí en negro, en el régimen simplificado que usan las pymes no es necesario facturar ni emitir recibos, todo se abona bancariamente y el resumen bancario es la contabilidad que luego se declara para los impuestos anuales.  A nadie se le ocurre poner impuestos al movimiento bancario, ni tampoco gravar al que comienza un emprendimiento, por eso no existe el IVA.  Hoy en día, si ofreces efectivo en EEUU te miran raro, de hecho, cantidad de negocios no aceptan efectivo, solo tarjetas, QR o transferencias.  Lo mismo ocurre en China y más de 100 países que ya están trabajando para digitalizar sus monedas desde sus bancos centrales.  No confundir con las cripto, esas son las monedas de la timba, el delito y el narco, lamentablemente.

Hay gente que argumenta que digitalizando la moneda con una CBDC (Moneda Digital de Banco Central) el Estado tendría un poder ilimitado sobre la población.  Pero hay que comparar contra la situación actual: todo está controlado, cualquier movimiento de dinero inusual puede disparar una inspección o una denuncia a la entidad que controla el lavado de dinero.  Los jóvenes no quieren manejar efectivo, solo pagar con QR contra billeteras digitales, y una gran mayoría utiliza solo tarjetas de débito o crédito.  Esto fue muy impulsado por la pandemia del Covid y el encierro.  También hay que analizar todo lo negativo que permite el efectivo (robos, asaltos, raptos, trata de blancas, narcotráfico, venta de órganos y todas otras aberraciones inimaginables), que una moneda digital evitaría casi por completo.  Con Contratos Inteligentes se puede evitar el abuso político presente y futuro. Pero solo digitalizando la moneda todos pagaran su porción de impuestos y se acabará la economía informal.

DEVENGADO O PERCIBIDO

En Argentina, como si la brutal carga fiscal fuera poco, los impuestos se deben abonar “por lo devengado” (facturado) y no “por lo percibido” (cobrado), incluso si una venta no se ha cobrado o el deudor ha quebrado.  Esto convierte al contribuyente en financista y deudor del Estado, a su propio riesgo y costo.  Somos una especie de esclavos modernos del Estado que nos obliga a trabajar para sus intereses y gratis: debemos liquidar los impuestos que se le ocurren, calcularlos en nuestros precios, facturarlos, cobrarlos y abonarlos al Estado, aunque no los hayamos recaudado.  Y si cometemos un error nos castigan.  Y debemos contratar gente a nuestro costo para llevar a cabo todo este proceso.  Todo un completo desatino e injusticia que se debe acabar, y así “todos los vecinos pagarán sus expensas, bajas y razonables”.

Se dice que la economía informal es del 40 o 50% pero supera largamente ese porcentaje y aumenta cada día.  Es muy común que la mayoría de los pequeños comercios no quieran facturar.  El 75% de la facturación privada proviene de PYMES, que son las más informales por lo arriba descripto y por supervivencia.

El dinero físico permite que exista la economía informal.  No importa cuál sea la moneda (pesos, dólares, euros o la que sea), si es física se puede pagar bajo la mesa.

La economía “negra” no solo no aporta impuestos, sino que da lugar a todo tipo de abusos.  Ejemplos: una editorial que imprime muchos más libros de los que factura, y así no paga esa parte de derechos al autor.  Lo mismo ocurre con los artistas cuando se presentan en teatros que ocultan la recaudación, y así la lista sería muy larga.  La sola existencia de economía en negro implica una fenomenal injusticia social generalizada, un descarado robo, entre otros para con quienes sin su creatividad nuestra vida sería menos cultural y muy aburrida.  La economía informal inviabiliza cualquier acuerdo de productividad.

 

Es un secreto a voces que la economía negra sostiene muchas estructuras de poder, partidos políticos, justicia, seguridad, sobornos, hasta se dice que en las estructuras del Estado se pagan sueldos en negro.  La existencia de dinero físico hace posible lo peor del ser humano (trata de blancas, narcotrafico, raptos, robos o asaltos, corrupción privada y pública, etc.).  Esto se tiene que acabar y para siempre.  El único modo es digitalizando el dinero.

 

Algunos proponen dolarizar, pero eso no resolverá el problema de la informalidad, solo le cambiaría la moneda de pago, y estaríamos entregando la soberanía.

Una nueva moneda digital, fuerte, convertible y bien respaldada por reservas en el Banco Central (oro o divisas), y emitida bajo contrato inteligente que regule su emisión le quitaría “la máquina de imprimir billetes a la política”, es la solución a muchos dramas nacionales, como se verá a continuación.

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